Tips para crear buenos hábitos de sueño

28 Jun Tips para crear buenos hábitos de sueño

El descanso de la familia es fundamental para el bienestar de todos/as, si los niños/as descansan bien, los padres y madres también lo harán, lo que repercute directamente a nivel escolar, laboral y familiar. Es muy importante que los niños/as adquieran unos hábitos de sueño saludables y que reconozcan el momento del descanso como algo placentero y apetecible.

Es fundamental que se establezcan rutinas que se repitan todos los días de manera sistemática y que se lleven a cabo unas pautas concretas y que persistan en el tiempo.

Te ayudamos con unos consejos para que puedas poner en práctica desde hoy mismo.

  • Asegúrate de que las condiciones ambientales del cuarto de los niños/as son las adecuadas: temperatura, luz, nivel de ruido y que la ropa que llevan sea cómoda. No es conveniente la ausencia total de ruido o luz, es preferible dejar la puerta de sus habitaciones un poco entornada para que vean algo de luz y escuchen los ruidos normales del hogar.
  • Establece unos horarios regulares: es necesario fijar una hora de acostarse y una hora de levantarse, también los fines de semana, sin la continuidad, no hay hábito. Es importante detectar cuando los niños/as comienzan a tener sueño y no acostarles cuando se les ve muy activos y en plena actividad.
  • Establece unas normas fijas, pocas, pero que se cumplan todos los días: no es conveniente llevarlos a nuestra cama, ni dormir con ellos/as en la suya, salvo que todos los miembros de la familia estén a gusto. No es conveniente utilizar los chantajes ni las amenazas durante las protestas que pueda haber si no quieren dormir solos/as, si se trabaja bien, con constancia, respeto y cariño, conseguirán un hábito de sueño adecuado.
  • Realiza actividades relajantes en las horas previas al momento de acostarse: es importante bajar el nivel de activación de los niños/as, de este modo, cuando llegue el momento de irse a la cama, no estarán nerviosos/as. Se puede dar antes un baño tranquilo, escuchar música relajante, dar masajes y contar cuentos sin un contenido emocional intenso que pueda provocarles miedo o nerviosismo.
  • No utilices dispositivos digitales antes de acostarles: las luces de los dispositivos y el nivel de estimulación que provocan, son muy perjudiciales para tener un buen descanso. Los dispositivos no deben utilizarse antes de los tres años, pero si se utilizan, hay que asegurarse de bajar los niveles de luz de la pantalla, ofrecer contenidos educativos y nunca ponerlos después de la media tarde.
  • Establece una secuencia ordenada de actividades previas al sueño, que se repitan todos los días: se puede optar por diferentes secuencias, por ejemplo, baño-cena-cuento-a dormir. De esta manera la hora de irse a la cama será predecible para los niños/as, les dará seguridad y anticiparán lo que va a ocurrir.
  • Puedes dejarles un objeto que les acompañe toda la noche: los objetos de apego les dan seguridad, les relajan y les hacen compañía, si les cuesta dormirse solos/as y demandan mucho al adulto, será una ayuda eficaz. Poco a poco lo irán dejando de necesitar, pero al principio puede ayudarles.
  • No comentes con otros adultos el tema del sueño delante de ellos/as: los niños/as captan fácilmente nuestros gestos, nuestros comentarios y nuestras emociones. Es importante que no escuchen nuestra preocupación sobre este tema para que no se enfrenten al momento del descanso como algo conflictivo. Se trata de que lo vean como un momento gratificante. Hay niños/as que piden solitos ir a dormir a su cama.
  • No le regañes: después de una “mala noche” no debemos regañarles ni hacer comentarios negativos al respecto. Lo ideal es hacer un esfuerzo por continuar la rutina normal con naturalidad y confiar en que la noche siguiente será mejor.
  • Refuérzale cuando duerma bien: a la mañana siguiente les diremos lo contentos que estamos, lo bien que lo han hecho y les reforzaremos con un abrazo, un beso, y un aplauso. No convienen los premios materiales.
  • Fomenta que jueguen durante el día en la habitación en la que duermen: así establecerán asociaciones positivas con ese lugar, lo identificarán como un sitio conocido, divertido y seguro y les gustará estar en su cuarto. De esta manera se facilitará el proceso.
  • Evita los medicamentos inductores del sueño: la mayoría de los niños/as no notan mejoría y, dependiendo del compuesto, pueden producir pequeñas alteraciones y dependencias a la larga. Es preferible trabajar el hábito de sueño con pautas conductuales, aunque cueste al principio, que utilizar mecanismos artificiales y farmacológicos.
  • Da tiempo al procedimiento empleado para que funcione: sabemos que ningún cambio de conducta puede realizarse de un día para otro, tenemos que dejar tiempo para que interioricen lo que está ocurriendo y lo que pretendemos.
  • Se consecuente y consistente en la aplicación de las pautas: ante las mismas conductas hay que esforzarse y reaccionar siempre de la misma manera. Los adultos encargados de establecer un buen hábito de sueño con los niños/as, deben actuar de la misma manera y todos los días, independientemente de que sea un día de la semana u otro o de que se esté más o menos cansado.

Es imprescindible darles mensajes claros e inequívocos, utilizando frases sencillas, cortas y que siempre sean las mismas. Si seguimos las pautas con firmeza, constancia y cariño, el cambio ocurrirá antes de lo que pensamos.

 

 

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