Disciplina Positiva: Educar con seguridad, confianza y buenos resultados

28 Jun Disciplina Positiva: Educar con seguridad, confianza y buenos resultados

Enseñar, preparar, entrenar, moderar, construir habilidades y centrarse en las soluciones. Si los padres y madres se respetan a sí mismos y tienen en cuenta sus propias necesidades, el resultado educativo será más adecuado.

A corto plazo debemos plantearnos como objetivo conseguir cooperación por parte de los más pequeños/as, que participen de forma positiva en la adquisición de las destrezas que queramos enseñarles. Se trata de que aprendan a ser flexibles y a manejar frustraciones y momentos emocionales negativos, que en muchas ocasiones les hacen perder el control y en consecuencia perderlo también nosotras/as.

Formas de enfrentar la educación de los niños/as

  • Controlando y ejerciendo el poder que creemos tener respecto a los niños/as, pensando que sólo deben obedecer, sin tener en cuenta cómo son, ni el momento evolutivo en el que están. Buscando culpables y equivocaciones, y creyendo en el castigo como herramienta. Esta manera de educar está basada en la “corrección”.      
  • Permitiendo que los niños/as ejerzan el poder y sean el centro, dejando que hagan lo que desean en todo momento, sin tener en cuenta a los demás. Esto genera sentimientos de culpabilidad e inseguridad en el adulto, al ver resultados ineficaces e inadecuados. Interpretan que sus hijos/as son incapaces y tienden a protegerlos.
  • Siendo amables y firmes, considerando al hijo/a como uno más de la familia, sin ser el centro. Observando y conociendo las características del niño/a. No teniendo sentimientos de culpabilidad, ya que se pueden cometer errores y aprendemos de ellos. Buscando soluciones y asumiendo que ellos/as mismos son los primeros que pueden y deben cambiar.

Las personas que encajan en las dos primeras formas de educar son “reactivas”, mientras que las que educan siendo amables y firmes son “proactivas” (se distancian, observan y reflexionan antes de actuar).

¿Qué hacer y cómo hacerlo?

  • Establecer límites y normas según la edad y su momento evolutivo.
  • Observar y reflexionar antes de actuar.
  • Afrontar los temas de uno en uno.
  • Pensar bien antes de hablar.
  • Ser consecuente con lo que se decide. Cumplir lo que se le ha dicho.
  • Concentrarse en lo que interesa y descartar hechos sin importancia.
  • No repetir una y otra vez la misma argumentación.
  • Dar información con frases cortas y sencillas de lo que queremos.
  • Hablar menos y actuar más. Los niños/as dejan de escuchar si les hablamos demasiado y los adultos comienzan a entrar en un estado emocional incontrolado.
  • No olvidar que los adultos somos modelos a la hora de hablar y de actuar y que los niños/as repiten todo lo que ven y oyen.
  • Adquirir buenos hábitos desde el respeto, conectando emocionalmente con ellos/as y validando sus sentimientos.
  • Debe haber coherencia en los adultos cuando establecen una norma, sin olvidar que cada uno tiene sus características personales. La forma de actuación puede ser diferente, pero el resultado debe ser el mismo.
  • Mirarlos a los ojos y ponernos a su altura para que la comunicación sea más efectiva y entiendan mejor el mensaje.
  • No preguntarles cuando la conducta que tienen que realizar es necesaria, por ejemplo ¿te quieres lavar las manos ¿, ¿te quieres sentar en el orinal?, etc.
  • Ayudarles a identificar con palabras las emociones y a interiorizar que todas son válidas (por ejemplo “estás enfadado/a porque querías seguir jugando, pero es la hora de ir a cenar”).
  • Enseñar a los niños/as que sentir y expresar emociones es saludable y no hay que intentar reprimirlas, aunque a los adultos nos incomode.
  • Evitar enfrentamientos y conflictos con los niños/as y fomentar la cooperación y la empatía.

Resulta que los niños/as son egocéntricos, impulsivos, negativistas, ambivalentes (con diferentes estados emocionales al mismo tiempo), intolerantes a la frustración (no les gustan que las cosas sucedan de forma diferente a lo que ellos quieren) y todo esto PORQUE SON NIÑOS/AS, es decir, tienen un cerebro en evolución con todas las partes necesarias, pero inconexas.

Para conseguir una educación positiva y efectiva es imprescindible conectar con nuestros hijos/as desde un punto de vista emocional. La relación que se establezca con ellos/as será la clave del éxito.

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